viernes, 16 de octubre de 2009

La Villa Ilusa. Capítulo 1.


Hoy comienza: La Villa Ilusa. Es un cuento largo o novela corta que iré publicando en capítulos semana a semana. Serán 24 en total, de una historia llena de humor, magia, fantasías y sueños de un mundo mejor. Cada capítulo ira acompañado con ilustraciones realizadas por mi amigo Berni Torre, él también creó el logo que encabeza este cuento.
Mi sueño es que sigan esta historia hasta el final. Mi agradecimiento a Berni por acompañarme en esto y a todos ustedes, amigos, por leerme, emocionarse, o no, con un cuento que escribí desde el corazón y con mucha ilusión.

Con ustedes: La Villa Ilusa.



El limpiaparabrisas del viejo Ford de Jacinto Desanzo funciona a su máxima velocidad. A pesar de ello, la intensa lluvia no permite tener una buena visión del camino apenas iluminado por los débiles faros del auto. El hombre mira por el espejo retrovisor y sólo ve la oscuridad de la noche. A los costados de la ruta se levantan inmensos pinos que seguramente le dan una belleza singular al lugar, pero que, en esa noche de tormenta, parecen monstruos gigantes dispuestos a arrojarse al auto para devorarlo. Unos kilómetros más atrás, el camino había comenzado a descender en una pendiente que lo llevaría a este frondoso bosque.

Jacinto Desanzo es un hombre acostumbrado a viajar por todo el país vendiendo seguros de vida, eso es lo que hace para ganarse la vida, y esa noche, la tormenta, lo había tomado desprevenido cuando todavía le quedaban unos 80 kilómetros para llegar a la próxima ciudad.
Su soledad casi permanente es un motivo lógico para que siempre hable solo, imaginando a un compañero de viaje sentado a su lado; de hecho cada vez que lo hace, mira de costado el asiento de al lado, instintivamente.
Cuando tiene oportunidad de hacerlo realmente, con algún cliente de sus seguros de vida o con un improvisado y solitario comensal, en alguna cantina o restaurante donde parara para comer, no deja pasar la oportunidad de contar algunas de sus anécdotas de viajes, a las que llama: "Viajes con misterio y llenos de momentos extraños que asombrarían al mismísimo Spielberg". Un título largo pero cautivador para los que tuvieran la suerte, o no, de escucharlo; aunque, algunas de esas personas, seguramente no tengan ni idea de quien es Spielberg. Para Jacinto, con haber visto ET, ya es suficiente para que forme parte de su título enigmático, de hombre viajado, con experiencia, y conocedor de largas rutas que gastan los neumáticos de su auto sin piedad para con su pobre economía.

Le gusta contar, en esas pocas oportunidades que la vida le brinda, que una noche sin luna, vio al frente en el camino, una luz intensa que le llamó la atención... Fue acercándose con su auto… y, cuando estaba a unos 50 metros, se dio cuenta de que esa luz la irradiaba una mujer vestida de blanco que, con su manos levantadas... le pedía que se detuviera… A Jacinto le encanta hacer pausas en el relato para darle más suspenso a la cosa.
Resulta entonces que, asustado ante aquella aparición repentina, aceleró el auto pasando por encima de la mujer luminosa sin que ello le infligiera ningún remordimiento, porque se imaginó que era un fantasma, y después de todo los fantasmas se suponen que están muertos, entonces nadie lo iba a culpar de algo malo.
Cuando al fin se detuvo… 45 kilómetros después... En una gasolinera, la puerta del lado del acompañante se abrió sola como si alguien hubiera descendido y luego inmediatamente se cerró… Sola.
Jacinto cuenta que se sintió descomponer y corrió al baño. Cuando regresó ya más aliviado por fin, el empleado de la gasolinera después de preguntarle cuánto cargaba de combustible, le entregó un pañuelito con figuras de angelitos bordadas en él, diciéndole:
-La joven de blanco que usted trajo hasta aquí le dejó esto en agradecimiento y se…
No terminó la frase porque el pobre Jacinto cayó de espaldas totalmente desmayado.

Otra cosa que cuenta, y aquí paramos con esto porque sus anécdotas spielberianas no superan estas dos, es que en una oportunidad lo persiguió un OVNI durante 200 kilómetros, claro que el velocímetro de su viejo Ford sólo marcaba 2 kilómetros recorridos y su reloj 5 minutos de tiempo transcurrido. Nunca supo que pasó, pero él asegura que estuvo en Marte... Aunque sucedió un miércoles. Esto último forma parte del humor de este hombre solitario y buenazo, para aquellos que lo conocen.

O Jacinto es un hombre con una gran imaginación hasta convertirse en un espléndido fabulador, o realmente le pasaron estas cosas, lo cual es una suerte, aunque depende del temple de cada uno ¡pero que tiene para contar! no cabe ninguna duda: poco, pero bueno.

9 comentarios:

  1. gracias querido ricardo,
    algo por el estilo relatan varios aca en chile......le llaman " la rubia de keneddy".....es una avda muy conocida y algunos conductores generalmente pasados de copas, cuentan que una preciosa rubia los acompaña durante un trayecto......besitos
    sonia

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  2. Los caminos internos de Capara son inescrutables!!! Excelente. Un abrazo

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  3. muy bueno, dick!! quiero leer mas, YA!!!!!!! éxitos y suerte con ese nuevo blog.
    un beso
    clau

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  4. Esperare al proximo capitulo. Espero que alguna de sus historias tengan que ver con algun encuentro con una mujer , tangible...sino...pobre hombre!

    Saludos

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  5. PUES TENDREMOS QUE SEGUIR LEYENDO PARA SABER QUE HAY DE CIERTO EN LAS HISTORIAS DE JACINTO.......

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  6. Hola, que tal, empiezo a leer tu novela, me parece interesante la propuesta.Una pregunta ¿como has protegido la obra desde el punto de vista intelectual? Lo digo porque muchas veces me tente de hacer algo asi pero tengo miedo que me roben el material. Saludos y felicitaciones.

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  7. ¿Sólo un capítulo por semana? Me ha gustado mucho, espero ansiosa el siguiente

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